Voz que me llama
Voz que me llama, ya no se oculta,
todo son reproches, desprecios,
gritos de odio y golpes.
La luna se apaga,
y despacio se marcha,
y aquellas promesas
entre los dedos escapa
Voz que me llama,
me viola en silencio,
y la muerte me arrastra.
Como el lodo se lleva
toda esperanza y aroma
de los campos de malva.
Y me hunde en cenagales
que obstruyen mi alma.
Voz que me llama,
fundiendo mi cuerpo,
como el estaño quebrado.
Como la vela que se consume
en la oscuridad del silencio,
y solo alumbra mi rostro,
decrepito, morado, roto,
por los golpes llorados.
Voz que me llama,
una voz diferente, valiente,
que susurra con calma,
y me dice, ¡levanta!
¡Grita a los vientos!
¡Descarga tu ira
contra quien te amordaza!
¡Rompe las cadenas que te atenazan!
Voz que me llama,
al otro lado de la ventana,
que dice mi nombre,
con luz y harmonía,
y me canta al oído,
¡que nunca más
andaré descalza!