El
buen padre
Era
un hombre con aspecto bonachón, serio pero con ese punto de bribón
que siempre deja traslucir una sonrisa que nunca llega. Consiguió
toda una fortuna desde prácticamente la
nada, solo con sus manos y con su ingenio. Poco a poco se hizo con
buena parte del comercio de la seda de todo el país, después,
se expandió por otros lares del continente, para mas tarde
conquistar el mundo entero.
Contrajo
matrimonio con la doncella mas bella del lugar, a la que le concedió
todas las mas hermosas piedras preciosas nunca vistas, así como las
mas brillantes perlas. Al poco de contraer matrimonio, ella quedó en
cinta y a los nueve meses dio a luz un
hermoso niño. Todo parecía ir de la
manera planeada por aquel hombre hecho así mismo, ya tenia riqueza,
palacios, sirvientes fieles una mujer fiel y un heredero hermoso.
Pasaron
diez años plagados de una felicidad interminable, pero un día, a
este buen hombre le llegó una carta anónima en la que le advertía
de que su mujer se veía con un mercader
de una comarca cercana, y que en esos encuentros, el goce carnal no
tenia limites. En ese momento, mas que pena, nuestro protagonista
entró en estado de ira, no comprendía como le podía pasar una cosa
así a el. Se dirigió a la habitación de la infiel mujer y en vez
de encontrarla allí, lo que encontró fue una nota en que ella le
decía que no podía seguir viviendo
encerrada en una cárcel de cristal y que
volaba con un hombre que le daría lo que en realidad ella anhelaba.
Desde
ese momento, este buen hombre se dedicó en cuerpo y alma a cuidar de
su hermoso hijo, dándole todo aquello que un joven pudiera
necesitar. Al cumplir los veinte años, aquel joven era el único
heredero de una gran fortuna, ademas de las posesiones de las que ya
disponía. Su padre le regaló el palacio mas grande y lujoso que
jamas se había construido, con columnas de mármol y paredes
engalanadas con las mas suaves sedas. Le regalo una cuadra con los
mas poderosos caballos hispanos que jamas se habían visto, y le casó
con una princesa oriental que poseía la mas fina y hermosa piel que
doncella alguna pudiera tener. Este buen hombre volvió a ser feliz.
Un
día de primavera, este hombre fue al palacio de su hijo para decirle
que a partir de ese momento el sería el único administrador de
todas sus empresas ya que el estaba viejo y cansado.
Cuando
entró a palacio, encontró al servicio llorando desconsoladamente,
al preguntar que ocurría nadie le contestó, pertodos miraban hacia
los aposentos privados del hijo. El buen padre se dirigió con paso
firme hacia donde se encontraba su amado hijo y el espectáculo que
vio fue espantoso. La joven esposa de su hijo yacía muerta sobre la
cama, y el amado hijo colgaba del cuello en el centro del aposento.
El muchacho tenia un papel sobre el pecho escrito por el mismo donde
decía “ si no puedo ser como quiero ser, no merece la pena vivir “
FIN