lunes, 4 de mayo de 2020


El buen padre

Era un hombre con aspecto bonachón, serio pero con ese punto de bribón que siempre deja traslucir una sonrisa que nunca llega. Consiguió toda una fortuna desde prácticamente la nada, solo con sus manos y con su ingenio. Poco a poco se hizo con buena parte del comercio de la seda de todo el país, después, se expandió por otros lares del continente, para mas tarde conquistar el mundo entero.
Contrajo matrimonio con la doncella mas bella del lugar, a la que le concedió todas las mas hermosas piedras preciosas nunca vistas, así como las mas brillantes perlas. Al poco de contraer matrimonio, ella quedó en cinta y a los nueve meses dio a luz un hermoso niño. Todo parecía ir de la manera planeada por aquel hombre hecho así mismo, ya tenia riqueza, palacios, sirvientes fieles una mujer fiel y un heredero hermoso.
Pasaron diez años plagados de una felicidad interminable, pero un día, a este buen hombre le llegó una carta anónima en la que le advertía de que su mujer se veía con un mercader de una comarca cercana, y que en esos encuentros, el goce carnal no tenia limites. En ese momento, mas que pena, nuestro protagonista entró en estado de ira, no comprendía como le podía pasar una cosa así a el. Se dirigió a la habitación de la infiel mujer y en vez de encontrarla allí, lo que encontró fue una nota en que ella le decía que no podía seguir viviendo encerrada en una cárcel de cristal y que volaba con un hombre que le daría lo que en realidad ella anhelaba.
Desde ese momento, este buen hombre se dedicó en cuerpo y alma a cuidar de su hermoso hijo, dándole todo aquello que un joven pudiera necesitar. Al cumplir los veinte años, aquel joven era el único heredero de una gran fortuna, ademas de las posesiones de las que ya disponía. Su padre le regaló el palacio mas grande y lujoso que jamas se había construido, con columnas de mármol y paredes engalanadas con las mas suaves sedas. Le regalo una cuadra con los mas poderosos caballos hispanos que jamas se habían visto, y le casó con una princesa oriental que poseía la mas fina y hermosa piel que doncella alguna pudiera tener. Este buen hombre volvió a ser feliz.
Un día de primavera, este hombre fue al palacio de su hijo para decirle que a partir de ese momento el sería el único administrador de todas sus empresas ya que el estaba viejo y cansado.
Cuando entró a palacio, encontró al servicio llorando desconsoladamente, al preguntar que ocurría nadie le contestó, pertodos miraban hacia los aposentos privados del hijo. El buen padre se dirigió con paso firme hacia donde se encontraba su amado hijo y el espectáculo que vio fue espantoso. La joven esposa de su hijo yacía muerta sobre la cama, y el amado hijo colgaba del cuello en el centro del aposento. El muchacho tenia un papel sobre el pecho escrito por el mismo donde decía “ si no puedo ser como quiero ser, no merece la pena vivir “

FIN