Voz que me llama
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VOLVERÉ SOBRE LA TIERRA: FRANCISCO JAVIER HIDALGO PRADO
jueves, 1 de abril de 2021
Revolución
Cuando camines mis pasos, cuando sangres por mi boca, y las carnes se desprendan de tus huesos, ¡ grita revolución ! Cuando duermas en mojados suelos, con los huesos quebrados y los ojos asustados,viernes, 5 de marzo de 2021
8 – M
Revolución feminista
Un nuevo 8 – M está a punto de llegar, celebraremos el día de la mujer libre, pero sobre todo, reivindicamos sin fisura la libertad de aquellas mujeres que todavía hoy siguen siendo victimas de un sistema patriarcal que no esconde su vil y asqueroso machismo, cuando no, sus ansias de poseer a la mujer hasta la mismísima muerte de esta.
Llevo el tiempo suficiente para comprobar que en las redes sociales hay mayoría de mujeres, mujeres qué reivindican sus derechos y los derechos de los demás con un énfasis bastante superior al del hombre, con mucha mas y mejor ironía y rotundidad cuando la ocasión lo requiere. Pero también es cierto, que muchas de esas mujeres se esconden tras nombres falsos, incluso no dan a conocer su condición de mujer. Esto se debe a una necesidad de protección ante el acoso del hombre en las propias redes y otras veces para no ser reconocible ante su pareja.
Pero vayamos por partes.
Fue durante la revolución francesa cuando el movimiento feminista empezó a tener mayor fuerza y visibilidad. En Inglaterra nacieron las sufragistas, mujeres que reivindicaban su derecho a voto en las elecciones e incluso el poder presentarse como elegibles. Pero fue en Nueva Zelanda en 1893 cuando las mujeres al fin pudieron votar con los mismos derechos que los hombres, eso sí, no se les permitía presentarse a dichas elecciones.
En este articulo podría nombrar a las mujeres que con su tenacidad y perseverancia crearon una conciencia feminista hasta entonces desconocida. Incluso podría poner nombre a aquellas mujeres que a lo largo de la historia antigua y moderna tuvieron todo el poder de sus respectivos países, pero no es ese el objetivo de lo que aquí quiero expresar.
Lo que aquí me propongo a desarrollar, es dar visibilidad a todas aquellas mujeres que teniendo nombre y apellidos son invisibles para la mayoría de la sociedad, pues nunca han liderado ningún movimiento, pero que son las verdaderas victimas del sistema patriarcal y, por tanto, machista que padecemos hoy en día.
Son mujeres que día a día sufren insultos, vejaciones emocionales, golpes, violaciones... Y solo cuando las asesinan conocemos quien es, cual su sufrimiento y calvario. Mientras, son zombis sin cara, o mejor dicho, con una careta puesta para ocultar su pena, su dolor. Y la pregunta es ¿ por qué no gritan lo que están padeciendo ? ¿ por qué no piden ayuda ? La respuesta es: Por miedo, por proteger a los hijos, por vergüenza, por infinidad de motivos que no llegamos a comprender pero que ellas los sufren.
¿ Y cual es ese sufrimiento ? El saber que poco a poco se están apagando como personas, que poco a poco van muriendo sin saber que realmente las están asesinando, si, porque quien tiene la desgracia de caer en manos de un machista, sufre la peor de las torturas, las que te van matando lentamente, las que te van robando tu autoestima hasta considerarte tu misma poco menos que una mierda, la que te va metiendo en el convencimiento de tú eres la responsable de todo lo que te ocurre. Llegado este punto de destrucción, quieres, deseas acabar con todo de una vez. Deseas morir. Y mueres. Y una vez que crees que estás muerta, te levantas un día, y de la manera que crees mas dulce y menos dolorosa te quitas la vida, esa vida que estás convencida que no tendrías que haber vivido, esa vida que te han hecho creer que no te pertenece. Pero hay otra forma mas cruel si cabe de morir; morir de pena, de tristeza.
Llegados a este punto, no queda otra alternativa que hablar de revolución. De re revolución feminista. Las revoluciones en el siglo XXI o son feministas o no serán revoluciones plenas.
¿ Y que es una revolución feminista ? Una revolución feminista es aquella que pasa por conseguir la igualdad entre mujeres y hombres, donde la mujer sea el eje central de la lucha de clases, ya que ha sido la mujer la que mas de cerca y mas virulentamente a padecido y padece la esclavitud del sistema patriarcal que se ha desarrollado a lo largo de los siglos, por tanto, son ellas las que tienen que poner al servicio de las libertades todo su énfasis y experiencia.
Algunos y algunas me dirán que eso es cosa de ambos sexos, yo niego la mayor.
A lo largo de la historia, las revoluciones han sido dirigidas por hombres y el resultado a sido, la implantación de un sistema patriarcal mas o menos encubierto. Por eso digo que la revolución social tiene que ser dirigida por mujeres y apoyadas por todos los hombres que estén convencidos que el tiempo de supremacía del hombre sobre la mujer a terminado.
jueves, 4 de febrero de 2021
El sueño
corría el año de nuestro señor de mil quinientos con cuatro años, mas o menos, que tampoco quiero afirmarlo rotundamente no vaya a ser que alguien con mejores seseras que yo para el recuerdo de las fechas venga a rectificar. Por tanto, menos aun voy a meterme en el cesto de afirmar el día , pero si me comprometo a declarar que estábamos a principio de la primavera, lo sé, porque las flores comenzaban a llenar los campos de color y perfume.
Recuerdo, que la vida transcurría con total normalidad, dentro de la normalidad que genera la anormalidad institucionalizada!! quiero decir que mientras los pobres morían en sus casas o en las calles, unos de hambre, otros de enfermedades generadas por la miseria inmisericorde, otros por que si, y otros porque no, la realidad es que si habías tenido la mala fortuna de nacer cuando no tenias que haber nacido ni donde tu madre te trajo al mundo, estabas perdido.
Paseaba yo por una de las calles principales de la ciudad, únicas calles empedradas, ya que, en dichas calles era donde vivían la alta nobleza, los ricos de siempre, los ricos venido a menos y los nuevos ricos, que aunque de modales bastos, eran bien recibidos no por sus insoportables modos y maneras, si no por su aportación económica a la iglesia y sociedades mas o menos caritativas.
Bueno, a lo que iba. La calle rebosaba alegría, con sus plazoletas enfuentadas, sus jardines centrales, sus flores de mil colores y perfumes. Sus caballeros engalanados de trajes blancos, grises y negros, encapotados los unos, encapotados los otros, tocadas las cabezas de los hombres con gorras y sombreros a la última moda de la época.
Las mujeres lucían trajes largos de primavera, trajes de una sola pieza, o trajes de falda y chaqueta. Peinados altos y algunos incluso tocados con flores de seda natural.
El tema de conversación en todos los corros que se formaban era el mismo; la terrible ola de muertes que se estaban produciendo en las afueras, en los barrios mas pobres. Se quejaban de que si eso continuaba así, pronto se colapsaría el hospital y los médicos a consecuencia de su dedicación en salvar vidas que estaban condenadas a morir no tendrían tiempo a asistirlos a ellos. Esto les causaba una gran contradicción, pues no entendían que la gente de la periferia estuviera acaparando lo que según ellos les pertenecía por una cuestión de clase social. No podía ser que un pobre pudiera estar por delante de la nobleza y de los que en realidad hacían que la ciudad progresara adecuadamente y dentro de lo que las buenas maneras exigían.
He de decir que yo era estudiante de medicina en aquella época y aunque estaba en el segundo año y mi conocimiento en el noble arte de la medicina distaba mucho de ser el mas adecuado, me entró la necesidad de ir a las afueras de la ciudad y comprobar por mis propios ojos lo que estaba ocurriendo. Probablemente, mi pensamiento iba mas encaminado en aprender algo, mas que en ayudar en algo, así que me dirigí apresuradamente y con paso largo hacia el lugar donde se estaban produciendo las muertes por esa extraña enfermedad.
He de reconocer que lo que vi al llegar me dejó sin aliento, con una sensación de asfixia que me impedía respirar con normalidad.
Hombres, mujeres, niños y ancianos llenaban las maltrechas calles, unos agonizando y gritando de dolor, otros ya cadáveres. El hedor a dolor y sufrimiento era insoportable.
Me apoyé en una pared pues mis piernas no se tenían en píe, temblaban como temblaba todo mi cuerpo. De pronto una voz me sacó de mi éxtasis paralizante, una voz que reconocí no sin esfuerzo, pues mi cabeza no daba para mucho mas que para intentar comprender que estaba pasando.
Samuel!! gritó la voz.
Dirigí mi mirada hacia donde provenía la voz y pude ver como en tinieblas al doctor Martínez, mi profesor en la universidad. Se acercó a mi con cara descompuesta, crispada,cansada. << ¿ Que haces aquí muchacho ? >> Me espetó entre asombrado y complaciente, con tono duro pero cariñoso. Me puso en la mano un fular de tela gruesa y me conminó a ponérmelo tapándome la boca. << ponte esto en la boca y la nariz, te puede librar de morir y de que tu mates a otras personas, esta maldición nos alcanza a todos >>. Lo miré como quien mira y no ve nada, no ve a nadie, y tuvo que ser una sonora bofetada en mi cara la que me hiciera reaccionar.
Estuvimos todo el día y toda la noche intentando refrescar los cuerpos de los infectados a base de agua fresca para intentar que la fiebre bajara, pero cada vez moría mas gente, era una misión imposible, dolorosa.
El doctor Martínez sajaba las ampollas que cubría buena parte del pecho de los enfermos creyendo que así sacaríamos el mal que estaba matando a tanta gente. Todo esfuerzo fue inútil, la gente moría sin poder hacer nada, unos por la fiebre, otros por no aguantar el dolor, estos últimos utilizaban sus ultimas fuerzas para golpearse la cabeza contra las paredes, tal era la desesperación de los enfermos.
El día y la noche fueron agotadores. Volví a casa realmente cansado, asustado, rendido, vencido, impotente. Me acosté sin quitarme ni tan siquiera la ropa, intenté dormir, pero el cansancio y las imágenes retenidas en mi mente hicieron casi imposible conciliar el sueño.
Mi cuerpo empezó a temblar, a sentir frio, noté que la piel se me tersaba y comenzó a salir ampollas llenas pus y sangre, el dolor era insoportable, estaba claro que había contraído la enfermedad. Intenté levantarme y pedir ayuda pero mis piernas no obedecían, mi cuerpo carecía de toda voluntad y me dejé al abandono convencido de que el descanso sería la mejor medicina, cerré los ojos y esperé, esperé...
Al final y no sin dar mil vueltas sobre la cama, me quedé dormido.
No recuerdo cuanto tiempo tardé en despertar.
Cuando desperté corría el mes de mayo del año 2020.
Al abrir los ojos no reconocí donde me encontraba, todo era extraño. Poco a poco me di cuenta donde me encontraba realmente. ¡ En el infierno !
La enfermedad, había acabado con mi vida.
miércoles, 13 de enero de 2021
RECUERDOS Y SOLEDADES
Escribí en el aire
nombres y recuerdos,
lugares de la infancia,
juegos en la arena
y amores descubiertos.
Cuentos que se cantan
y canciones que se hablan,
ramilletes de flores
y los primeros besos,
inocentes, escondidos,
a veces robados, a veces
no dados, imaginados.
Escribí los sueños,
entre amapolas blancas
y sábanas mojadas
por los primeros deseos,
las primeras caricias,
entre verso y verso
dibujé en el aire tu cuerpo.
Escribí el adios
que tus ojos me dijeron
en aquella estación
de frio recuerdo,
y no aparté la mirada
hasta que el último vagón
se perdió sin esperanza
de volver a jugar
en tu espalda, en tu boca,
en tus ojos de esmeralda.
Ecribí en el aire
mi soledad, mis miedos
y mis lagrimas.
Recuerdos y soledades
domingo, 27 de diciembre de 2020
Cuento de navidad
Había una vez un rey del que todos contaban y cantaban su bondad. Por todos los rincones del reino se sentía el amor del monarca por su pueblo y por su gente. Siempre tenía una palabra de consuelo, un gesto amable para los que peor lo estaban pasando.
El rey, campechano, y siempre con una sonrisa en los labios se sabia amado por su pueblo, y él, correspondía ese amor con justicia e igualdad. Hasta el punto, que una vez se puso al frente para detener el levantamiento de unos soldados que pretendían acabar de forma bárbara y violenta con la obra del rey. Desde entonces, ya nadie dudaba de que el rey era un hombre justo y honesto.
Así transcurrieron los años, las décadas, la paz sin sobresaltos, todo era del color de la solidaridad y la amistad, nunca pueblo alguno, vivió años de tanta felicidad y progreso.
Pero un día, a la corte llegaron unos personajes que al rey y a sus súbditos les incomodó su presencia, pues se les notaba que su objetivo era la derrota de la monarquía.
Todas las fuerzas que el rey había acumulado las utilizó para impedir que esos personajes tuvieran la mas mínima esperanza de poder. Pero parte del pueblo les dio la suficiente confianza para ocupar unos espacios de poder dentro de la corte, y empezó una terrible investigación sobre las andanzas del rey campechano.
Entonces se supo, que el rey bueno salía algunos días de palacio para mezclarse con las cortesanas mas díscolas y según las mala lenguas con algún que otro cortesano experto en placeres lascivos. Cambien se descubrió que el monarca, se dedicaba a recaudar dinero de forma no muy bien vista entre ciertos sectores de la sociedad.
Y así fue como el rey bueno, acorralado por sus desmanes y engaños tuvo que dejar su patria y huir a un lejano país donde terminó sus días de vida y gloria entre los tesoros que había robado a su pueblo, pero antes, en un alarde de su majestuosidad, dejo al cargo del reino a su hijo, que según se comentaba por toda la corte era el mejor preparado para continuar la obre de su padre.
Y en esas estamos queridos niños.
lunes, 7 de diciembre de 2020
Don cosme
Era don Cosme un señor
con pintas de haragán,
dueño de buena hacienda
y esposo de doña Vicenta,
ella flaquita y estirada
de pelo plateado y ojitos de perdiz,
él orondo y medio calvo
con pinta de águila la nariz.
Tenían dos hijos robustos,
el mayor medio lelo con cara de susto,
el benjamín bizco de un ojo
y del pie izquierdo medio cojo,
Quisieron casarlos con grandeza,
pero a las doncellas de la comarca
las dio pereza, ellos perdieron la risa,
los sesos, golpeándose la cabeza.
Pero vayamos por partes
y empecemos por el principio,
que todavía no es tarde
y no es bueno el precipicio,
que para contar la verdad de la historia
Y antes de ser recogida la cosecha,
primero hay que llevar al asno a la noria
y dejarse el lomo al sembrar la tierra barbecha
II
Nació don Cosme de madrugada
en medio de una fuerte tormenta,
la madre de angustia de parto fue muerta,
Y fue largamente por el marido llorada.
Al lado del campo santo, el amo tenía unas tierras,
que el padre de cosme labraba
una veces con llantos y otras con furia de fieras,
mientras el niño en un cesto dormía
que no tenía quien lo cuidara
Ni en el ocaso ni en el alba.
Así fue creciendo don cosme
que como veis, no siempre fue don,
mas bien zagal carcomido, y mas bruto que un azadón
entre duros inviernos y floridas primaveras,
entre otoños de castañas y veranos de brevas secas
Algún conejo de campo y caldo de gallina vieja,
camisa de paño zurcido y pantalón de pana tiesa
don cosme miraba los campos con ojos de riqueza.
Y así fue pasando el tiempo,
y el zagal se convirtió en mozuelo,
después en hombre robusto,
casose con vicentita, hija de don Fermin,
que como ya quedó dicho, era flaquita
y contrahecha, pero avariciosa sin fín.
Sembraron sin descanso,
Y sin descanso cosecharon,
a buen precio vendieron
y mas campos compraron,
y poco a poco el talego,
de buenas monedas llenaron.
Y hasta aquí la primera parte
de la historia de don Cosme
pues hay que que contar su vida
con tranquilidad y paciencia
que son muchos los dres y diretes
que por la comarca cuentan
que son mchos los putos y comas
y hay que hacer bien las cuentas.